
ESGE
REVISTA CIENTÍFICA
ISSN: 2520 - 7628 (Impreso), 2789-2514 (En Línea)
37
Valor de marca institucional en el sector público: El caso del
Ejército del Perú
En este escenario, el artículo tiene como objetivo analizar cómo la implementación
de canales digitales, estrategias de comunicación y proyectos humanitarios contribuyen a
la construcción y ampliación del valor de marca institucional del Ejército del Perú. Para ello,
se emplea una revisión narrativa de la literatura que abarca estudios cientícos y reportes
especializados generados entre 1991 y 2025. Para garantizar la validez argumentativa, la revisión
se operacionalizó mediante una matriz de análisis categorial basada en las dimensiones de
Aaker, permitiendo proponer estrategias para la evaluación periódica del valor de marca y su
comparabilidad internacional dentro del sector defensa.
Naturaleza estratégica y multidimensional del valor de marca
El concepto de valor de marca (VM) se posiciona actualmente como un activo estratégico
que va más allá de la esfera privado e impacta a las organizaciones públicas, incluyendo las
instituciones militares como el Ejército del Perú (Aaker, 1996; Casanoves-Boix et al., 2025; Aaker,
2025). Una marca institucional no se limita a su logotipo, sino que se dene como una entidad
portadora de signicado y prestigio institucional, inuyendo en la legitimidad, la atracción de
talento y recursos, y la capacidad de establecer alianzas duraderas (Ejército de Tierra, 2022).
Desde una visión clásica, Aaker (1991, 1996) conceptualiza el VM como el grupo de
elementos positivos y negativos asociados a la identidad visual y nominal que modican el valor
de una organización. No obstante, en el sector público, este valor trasciende la métrica nanciera
para anclarse en la legitimidad política. A diferencia de los modelos comerciales basados en el
lucro, el prestigio militar se sustenta en la aceptación social y la seguridad que percibe la población.
Al respecto, Luoma-aho (2007) argumenta que las instituciones estatales suelen beneciarse más
de una reputación neutral que de una emocional, ya que permite una distancia operativa crítica
y reeja la conanza en que la institución cumplirá su función básica sin necesidad de recurrir
al marketing aspiracional. Esta postura es reforzada por Wæraas (2008) y Eshuis & Klijn (2012)
quienes indican que la marca pública busca crear signicado social y mitigar la incertidumbre
ciudadana, más que la diferenciación comercial.
En consonancia con este planteamiento, la literatura reciente de Casanoves-Boix et al.
(2025) subrayan que el brand equity público exige una estrategia integrada con apertura digital.
Para el Ejército del Perú, este enfoque se traduce en un capital reputacional: la calidad percibida
se mide por la eciencia operativa y la lealtad se traduce en respaldo democrático ante crisis,
consolidando un activo de resiliencia institucional (Keller, 1993; Buil et al., 2013; France et al.,
2025).
Aunque el modelo de Aaker (1996) es fundacional, su relevancia se mantiene vigente.
Según la revisión de Rojas-Lamorena et al. (2022), las dimensiones clásicas del valor de
marca continúan siendo los pilares sobre los cuales se construyen las nuevas tendencias de
investigación, lo que permite su adaptación a contextos institucionales donde la conciencia y
las asociaciones simbólicas son activos determinantes. Sobre la base de este planteamiento, la
evolución conceptual del VM ha transcurrido desde mediciones estrictamente nancieras hacia
modelos multidimensionales que incorporan percepciones, emociones y contextos digitales.
Investigaciones recientes recomiendan integrar variables como el capital reputacional, el orgullo