
ESGE
REVISTA CIENTÍFICA
Volúmen V / Número I / Julio 2026 / Lima Perú
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Introducción
El poder de combate es un componente fundamental en la planicación y ejecución
de operaciones militares, al permitir evaluar la capacidad de una fuerza para alcanzar objetivos
estratégicos y tácticos. Clausewitz (2005) destacó que “la actividad militar nunca se dirige solo
contra la fuerza material; siempre está dirigida simultáneamente a las fuerzas morales que le dan
vida, y las dos no pueden separarse” (p. 147), resaltando el rol decisivo de factores intangibles
como la moral, el liderazgo y la cohesión de combate. No obstante, la evolución del entorno
operacional ha impulsado la necesidad de incorporar enfoques más precisos y objetivos para
medir la efectividad combativa. Zanella (2012) advierte que “la doctrina actual del Ejército no
proporciona un método teórico coherente para determinar los requisitos de densidad de fuerza
en entornos operativos contemporáneos” (p. 3), lo que ha generado el desarrollo de modelos
matemáticos para estimar de manera más exacta el poder de combate.
Desde una perspectiva doctrinaria, la Potencia Combativa Relativa (PCR) ha sido
utilizada como herramienta para comparar capacidades entre fuerzas propias y enemigas,
considerando factores como maniobra, potencia de fuego, logística y liderazgo. Sin embargo, su
implementación práctica en el Ejército del Perú aún se basa en métodos cualitativos y matrices
empíricas desarrolladas en 2008, carentes de validación matemática estandarizada (Cioancă,
2019). Esta situación limita la trazabilidad de los resultados y su utilidad para la toma de decisiones
estratégicas. Asimismo, los coecientes utilizados actualmente no contemplan variables críticas
como doctrina, entrenamiento, obsolescencia tecnológica, operaciones de información o
capacidades cibernéticas (Lee y Lee, 2014; Torres Orhanovic, 2016; Wang y Sol, 2021).
En el campo de la modelación matemática, Lanchester (1916) propuso un conjunto de
ecuaciones para describir las relaciones de fuerza entre ejércitos en combate, diferenciando un
modelo lineal —donde el poder de combate depende del número de efectivos— y uno cuadrático,
donde dicho poder aumenta con el cuadrado del número de unidades. Posteriormente, Dupuy
(1987) desarrolló el modelo Quantied Judgment Model (QJM), que incorpora variables como el
Índice de Efectividad de Armamento (WEI) y el Valor Unitario Ponderado (WUV). No obstante,
tanto Lanchester como Dupuy excluyen factores intangibles clave, lo que limita su validez para
escenarios de guerra híbrida (Cioancă, 2019; Zanella, 2012).
Actualmente, no existe un modelo validado que calcule los coecientes de capacidad
combativa (CCC) de manera rigurosa, replicable y contextualizada. La experiencia reciente del
Ejército del Perú, donde la PCR ha sido empleada de forma limitada por el Componente Terrestre
del Comando de Operaciones del Sur, evidencia la necesidad de una herramienta más precisa
que integre múltiples variables. En este contexto, el Proceso de Análisis Jerárquico (AHP) ha
demostrado utilidad para la toma de decisiones complejas en entornos militares, permitiendo
ponderar múltiples criterios de manera estructurada (Osorio y Orejuela, 2008).
Por tanto, el presente artículo propone un modelo híbrido basado en el Proceso
Analítico Jerárquico (AHP) y la Ley del Cuadrado de Lanchester, con el objetivo de desarrollar
una metodología cuantitativa y escalable para calcular el Coeciente de Capacidad Combativa
(CCC) y estimar la Potencia Combativa Relativa (PCR). Se parte de una revisión narrativa de
Manuel Alejandro Bejarano Rivera
Correo electrónico:mbejaranor@esge.edu.pe